Estoy así, como
endulzada por lo bello.
Lo bello de
superficies que indica una vacuidad impostada.
Si si, el vacío está muy bien: posibilidad del juego y todo eso. Pero
sucede que el juego es posible también POR todas las otras piezas: unos puros
casilleros vacíos aburrirían a cualquiera.
Lo bello
de superficie tiene un sentido espurio y sin darle demasiadas vueltas. Espurios,
desde cierta óptica, son todos los sentidos, porque son sustitutos, en tanto
intercambiables: hoy por ti, mañana por mí -antes de cualquier comercio-, pero
hay algunos que traen consigo una realidad tan potente que son más estables en
su condición de máscara.
Y entonces vuelvo, estoy endulzada por lo bello -este piano en la tormenta-, pero hay interferencias: mi
nido está un poco más cerca del barro que del Koln Concert,
nada, sólo para saber desde dónde hablo.
Graciaassss. Me mandaste a escuchar el piano de Keith Jarrett, en Google!!
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