30 de junio de 2013

Un piano en la tormenta

Estoy así, como endulzada por lo bello.

Lo bello de superficies que indica una vacuidad impostada.


Si si, el vacío está muy bien: posibilidad del juego y todo eso. Pero sucede que el juego es posible también POR todas las otras piezas: unos puros casilleros vacíos aburrirían a cualquiera.

Lo bello de superficie tiene un sentido espurio y sin darle demasiadas vueltas. Espurios, desde cierta óptica, son todos los sentidos, porque son sustitutos, en tanto intercambiables: hoy por ti, mañana por mí -antes de cualquier comercio-, pero hay algunos que traen consigo una realidad tan potente que son más estables en su condición de máscara. 

Y entonces vuelvo, estoy endulzada por lo bello -este piano en la tormenta-, pero hay interferencias: mi nido está un poco más cerca del barro que del Koln Concert,

                                                   nada, sólo para saber desde dónde hablo. 


1 comentario:

  1. Graciaassss. Me mandaste a escuchar el piano de Keith Jarrett, en Google!!

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