12 de junio de 2013

Me lo dijo un lobo suelto

El cuerpo no "es" sin órganos. Devenir desorganizado implica (y NECESITA) un orden para desordenar meticulosamente. Según yo entiendo -y entender, aquí, no remite a racionalidades eruditas, sino, más bien a chubascos experienciales: vivo (una) vida-, el cuerpo sin órganos y el organismo son como la orquídea y la avispa: uno deviene el otro todo el tiempo, organismos que se desorganizan para volver a organizarse, en un viceversa interminable, tanto que es justamente allí donde nace esa otra gran pista: "los indescirnibles" ("entre" Dafne y el árbol, infinitos momentos de incerteza, cuándo no hay ya "Dafne"? cuántas hojas y ramas para decir "un árbol"?)... Lo más maravilloso del pensamiento del bueno de Gilles, es, para mi, su "amor por el mundo tal cual es" (la cita es de Badiou), la no jerarquización del universo: caos y mundo, están en el mismo plano, ese plano que todo lo "iguala" y del que sustraemos categorías, como ladrones, que más tarde o más temprano, tendremos que devolver.


Pensar es seguir una linea de brujería... y en eso estamos.

1 comentario:

  1. Qué potente eres Roxana. Tu mente es afilada como una hojilla y tu Universo de referencias, generoso como un cuerpo mitológico.
    Te pido disculpas públicas por no haberme acercado antes pero quería hacerlo tranquila y serena para recibir sin apremios todo lo que sabía que encontraría.
    Deleitas, entiendes? Te ocupas de la inteligencia con poesía en tu punto de vista. Me pregunto igual que tu te preguntas, es muy difícil integrar al otro como parte esencial del nosotros?
    Un abrazo, querida bruja.

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